martes, 1 de febrero de 2011

Tu y Yo


Atrás quedó en el tiempo
aquella noche estrellada
donde te juré amor eterno,
contando como testigo la luna
ataviada con sus mejores galas.

Hoy, con el beneplácito del cielo,
mi amor por ti sigue ardiendo
como en aquellos mágicos momentos.

En el transcurrir de los años
sigo buscando refugio en tus brazos,
y calmando mi sed
con el néctar de tus labios.

Tú eres la lluvia que aplaca
el fuego, cada vez que me atenaza.
Tú eres el sol que me alumbra
cuando todo está en penumbra.

Te quiero y te querré
hasta exhalar mi último aliento.
Te quiero y te querré
hasta el fin de los tiempos.