De un pequeño rincón
de mi imaginación,
rescaté de su escondite
la impoluta planta del Amor.
Sus raíces son abonadas
con el arte de la alegría,
donde va imprimida
una dosis de euforia comedida.
Su corteza va entretejiendo
con soltura y candor
fibras de paciencia y tesón.
Por sus delicadas hojas
impregnadas de ilusión,
emana un elixir contra el
dolor.
Sus bellísimas flores
bordadas por el duende armonía,
llevan la cálida fragancia
de la mutua comprensión,
transmitiendo sus pétalos
dulzura , paz y Amor.
Hoy quiero depositar
tan delicada y fructífera planta
en este jardín sumamente
especial.
Siendo conveniente comenzarla
a cuidar
para evitar que se pueda
marchitar.
