Una
sociedad ignora,
fanática
y ególatra,
renegó
de tu valía
ahogando
tu voz
en
el mar de la vida.
Tu
mente privilegiada,
es
la gran precursora
de
las grandes gestas
emblemáticas
de la historia.
Tu
gran sensibilidad,
te
conduce a luchar
por
equiparar tus derechos
al
género opuesto.
Por
el mero hecho de ser mujer,
no
se te puede someter
a
los abusos que otros
jamás
dudaron en cometer.
Algún
día habrá de suceder,
que
tu sangre deje de correr
para
transmutar este mundo cruel.