La
Mujer enmigrante
Tras
circular por España
con
entrevistas a mansalva,
las
puertas ¡siempre cerradas!
Exhalando
arrojo y valentía,
aterrizaste
en tierra extraña
portando
bajo el brazo
un
currículo inmaculado.
El
viento de añoranza
con
fuerza te atenazaba,
más,
un halo de esperanza
con
énfasis te rodeaba.
Al
punto, supiste integrarte
con
el idioma reinante,
abrazándote
a un puesto
remunerado
y estable.
Pronto
llegó la Navidad,
instalándose
la nostalgia
en
tu forma de mirar,
mientras
por tu mejilla,
comienza
a resbalar.
Lejos
de la madre patria,
y
del hogar familiar,
se
aloja en ti la morriña
que
ya nunca te abandonará,
hasta
encontrar la posibilidad
de
un billete para regresar.