martes, 6 de diciembre de 2016







La Mujer enmigrante

Tras circular por España

con entrevistas a mansalva,

las puertas ¡siempre cerradas!

Exhalando arrojo y valentía,

aterrizaste en tierra extraña

portando bajo el brazo

un currículo inmaculado.

El viento de añoranza

con fuerza te atenazaba,

más, un halo de esperanza

con énfasis te rodeaba.

Al punto, supiste integrarte

con el idioma reinante,

abrazándote a un puesto

remunerado y estable.

Pronto llegó la Navidad,

instalándose la nostalgia

en tu forma de mirar,

mientras por tu mejilla,

una instintiva lágrima

comienza a resbalar.

Lejos de la madre patria,

y del hogar familiar,

se aloja en ti la morriña

que ya nunca te abandonará,

hasta encontrar la posibilidad

de un billete para regresar.
































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