sábado, 4 de febrero de 2017


Para Clara

Un angelito bajó a la tierra

Bajo el hábito de infanta

Entrando por la gran puerta

De una fémina humana.

Recibiéndola su madre

Deslumbrante de alegría,

Amamanta al fruto de su vientre

Protegiéndole con ímpetu

Ante los avatares de la vida.

La tez de la chiquita

Es tan suavemente rosada

Que encandila a cuantos la miran.

En la comisura de sus labios

Se dibuja una grácil sonrisa

Irradiando sutilmente su rostro.

Tan sumamente hermoso

Cuál hada dentro de su trono.

Un mechón de su cabello

Tan negro como el azabache,

Resbala sobre su frente

Con un aire condescendiente.

Despuntando su mirada

Sumamente límpida tan clara

Como el nombre que le acompaña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario