domingo, 18 de noviembre de 2012


Carta póstuma

Confabulándose con la guadaña
el irónico destino,
remarcó tu óbito
querido Julio,
el último día de Julio.
Arrebatando sin preámbulo
tus proyectos e ilusiones,
sesgaron de cuajo
y sin siquiera imaginarlo,
tu fornido cuerpo humano,
contando apenas
treinta y cuatro años.
¡Cuánto dolor y desesperación
quedó flotando en todo tu entorno!
¡ Como obviar tu esencia
siendo magia pura tu presencia!
El Amor por tu fiel compañera,
el vínculo tan grande
que te unía a tus padres,
hermanos y demás familiares,
nunca jamás podrá borrarse.
Amigo de tus amigos,
llevabas por estandarte
honor, bondad y alegría,
dejando una huella imborrable
a cuantos a ti se acercaren.
Cuando tocabas la batería,
hasta el mismo cielo se abría.
Allá doquiera que estés,
seguirá sonando
con mayor intensidad,
a un ritmo sutil y angelical.

No hay comentarios:

Publicar un comentario