Para
Noa
Del
jardín del Amor
emergiste
tan bella y pura,
como
la más hermosa flor
jamás
soñada por el horticultor.
Entre
vítores y salvas
fuiste
acogida cuál bendición
en
el seno de la familia
que
tanto te anheló,
trayendo
a nuestras vidas
gran
alborozo e ilusión.
Del
néctar de tus labios
aflora
una melosa sonrisa,
tan
dulce
y candorosa
que
me embelesa y arroba.
De
tus ojos verdiazules
se
desprende una mirada
tan
límpida y clara
como
el sol del atardecer
ante
un plácido mar en calma.
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