viernes, 12 de marzo de 2010

Las lágrimas que surcan la Tierra


Por sus mancilladas pupilas resbalan sin medida, copiosas lágrimas de fuego y ceniza.
Aciagos estertores agónicos, van surcando los lugares más
recónditos a modo de folletos, reclamando vehemente el más
absoluto respeto hacia el fruto de la simiente, que desde el principio
de los tiempos, la madre Tierra acogió tan benévolamente en su
virginal y fecundo seno.
¡Cuán lejos estamos los seres humanos de venerarla igual que lo hicieron
nuestros ancestros! Ellos, preservando su sagrado espacio, se limitaron
a utilizar su regazo, recogiendo sólo lo estrictamente necesario para su
supervivencia, sintiéndose altamente recompensados. Refugiándose
en sus extensos y vigorosos brazos , llegaron a sellar entre ambos un
ecuánime pacto. Sin embargo, a través de los años hemos roto el tratado,
degradándola al máximo, y vertiendo sobre ella sin ningún miramiento,
toda suerte de venenos.
¡Pobre Tierra! desvencijada, agoniza maltrecha, sin poder evitar que
millares de criaturas indefensas se hundan con ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario