jueves, 11 de marzo de 2010

Por Ser Mujer


Aquellos que te consideran débil
por el mero hecho de nacer mujer,
sostienen una capa más endeble
que la que al hombro te quieren poner.

Emanando una gran diafanidad,
conviertes el cotidiano bregar
en un constante caer y levantar,
sin asomar un atisbo de debilidad.

¡Cuántas horas perdidas de sueño!
¡cuántos incontables desvelos,
consagrados al hijo enfermo
sin desasistir al compañero!.

Si te arrullan en cuna de miseria
te conviertes en carne de cañón,
a tiro de seres con mala acedia
que juegan con destruir tu honor.

¡Cuántos inconfesables abusos
pululan alrededor del mundo!.
Si captas su hedor nauseabundo,
huye a toda prisa de su rebufo.

Cuando te tienden un lazo infame
y no consigues desenredarte,
otorgas un legado muy relevante
de estoicismo, valor y coraje.

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