Por soñar, soñé
con un nuevo renacer,
donde la sombra del mal
se diluía en el bien.
Por soñar, soñé
con las armas destructivas
enterradas en el pedregal del ayer.
Al soñar, soñé
con un florido amanecer,
donde los pétalos del Amor
se extendían por doquier.
Por soñar, soñé
que nadie pasaba hambre,
y ni la más remota sed.
Al soñar, soñé
con la unión de los pueblos,
sin distinción de razas, ni credos.
Cuando por soñar, soñé,
pude visualizar un mundo
regentado en paz y armonía,
tributado por la solidaridad.
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