Una madre
desesperada
Viendo sembrado tu camino
de infidelidad y desatino,
cambiaste el curso del destino
dejando atrás el sin sentido.
Teniendo como aliciente
el fruto de tu vientre,
supiste erguir la frente
con sapiencia y con temple.
Tras seis años de algazara,
tu linda flor quieren arrancarla
de tu regazo, para emplazarla
lejos de tu alcance, en volandas.
Compungida,te confesabas
con la estrella de la mañana,
al tiempo que enjugabas
las perlas de tus lágrimas.
Perseguida y vituperada,
renegando de la justicia
te convertiste en prófuga,
pero no en presidiaria.
Mientras imploras al cielo
amparo y consuelo,
vas resguardando con ansia
a quien tú tanto amas.
Mª Isabel García Muñoz
26-05-2013
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