jueves, 19 de septiembre de 2013


Para mi nieto Martín


Cuando tú naciste,
el reflejo de la luna
se asomó con ternura
sobre la cabecera de tu cuna.
El día que tú naciste,
entre el clavel y el jazmín,
se grabó en mi jardín
la reseña de tu nombre: Martín.
El día que tú naciste,
bajó a la tierra un lucero,
para alumbrar el camino
enviando paz y sosiego.
El día que tú naciste,
tocaron la trompeta
los ángeles en el cielo,
coreando con vivas
tan singular evento.
El día que tú naciste,
redoblaron las campanas,
instigando al viento
a sumarse al festejo.
El día que tú naciste,
el sol se vistió de oro
para despejar las nubes
de un destino incierto.

Mª Isabel García Muñoz


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