
Judíos y palestinos, están empeñados en avivar un viejo conflicto, para seguir actuando con gran desatino. La chispa de odio que entre ellos se ha encendido, cada día arde con más ahínco. Desde Occidente se viene solicitando a Palestina que vigile a los terroristas sin descanso, impidiéndoles seguirse inmolando, para que deje de cundir el pánico entre los judíos cada vez que riegan con sangre el asfalto. Así mismo, a Israel se le continúa implorando que eviten proseguir derrumbando edificios habitados por civiles, cerrando universidades, atacando escuelas infantiles y cargando indiscriminadamente contra personas inocentes. Aunque se pide con brío el cese de las hostilidades entre los dos vecinos, ambos hacen caso omiso, sin ser
conscientes del peligro a que están sometidos, contándose ya por miles, los muertos y heridos entre civiles. Es sumamente imprescindible fomentar el diálogo entre los dos bandos, para que de una vez por todas dejen la lucha a un lado.
Palestina tiene derecho a tener su propio estado, así como Israel debería conformarse con tener el suyo equitativamente delimitado. Los dos tendrán que perder algo de su parte y comportarse como buenos hermanos, si quieren encontrar la paz y el bienestar que los dos pueblos están necesitando y que con gran afán, el resto del mundo está esperando.
Imagen de la red
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