miércoles, 16 de septiembre de 2009

Reflexión


Grandes nubes de tormenta cargadas de desazón, se propagan a lo largo
de nuestra nación, descargando sobre ella sin compasión sangre, furia y temor.
¿ Porque se suceden los más tristes y lúgubres acontecimientos de traición y corrupción llegando a incrementarse cada día, la cifra de asesinatos con alevosía y premeditación?
Aunque no es tan fácil hallar la respuesta, si nos paramos a observar con detenimiento, enseguida vemos como los cimientos de la democracia se tambalean, resultando imprescindible revisar la formación en el hogar. Para llegar a solucionar tan gravísimo problema, es primordial que los progenitores
tomen conciencia, para que ningún padre defienda a su chaval, cuando embriagado arremete en la calle contra la autoridad reclamando su derecho a poderse embriagar sin medir todas las consecuencias que ésto pueda conllevar, sin importarle un ápice perjudicar a toda la colectividad. También es trascendental no justificarlo en la escuela, en el momento que surge algún problema con cualquier profesor debido a su mal comportamiento y como consecuencia le falte al respeto.
A los mayores compete valorar en los más jóvenes cualquier aptitud positiva que conlleve a desarrollar su mente creativa y cognitiva, para que les sirva de aliciente para a la larga progresar en la vida y, además, vigilar actitudes de índole negativo que pueden resultar dañinas para la ciudadanía.
Si efectivamente estamos dispuestos a tomar medidas al respecto, sin duda alguna contribuiremos en gran medida al bienestar de nuestro pueblo.

Imagen de la red

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